TPV para salón de uñas: cómo elegir uno sin comisión por reserva
Te hiciste manicurista para hacer un trabajo bonito, no para pasar las tardes con tickets ni para ceder una parte de cada servicio a una plataforma de reservas. Y sin embargo ahí es donde se atascan muchos salones de uñas: no-shows que nadie cubre, una contabilidad que no cuadra y costes que suben al mismo ritmo que la facturación. En esta guía verás qué importa de verdad al elegir un TPV para tu salón de uñas en 2026 - desde tu margen y tus huecos vacíos hasta el almacenamiento seguro de las notas de salud.
Por qué la caja y la agenda deben vivir en el mismo sistema

En un salón de uñas, un terminal punto de venta hace tiempo que dejó de ser un cajón de dinero suelto. Es el punto donde confluyen tu agenda, los precios de tus servicios, tu stock de geles y esmaltes y la caja del día. En cuanto se seca la última capa de top coat, el cobro está listo con los servicios correctos, sin que tengas que teclear nada de nuevo.
Sobre todo, te ahorra errores. Calcular el IVA a mano o contar tickets al final del día cuesta un tiempo que prefieres dedicar a tus clientas, y cada paso manual es un sitio donde una cifra puede desviarse. Si tu caja trabaja directamente con tu gestión de citas, registras un servicio una sola vez.
La diferencia real con una agenda de papel está en lo que te queda: cifras utilizables. Ves qué servicios dejan más margen, qué franjas se quedan vacías de forma estructural y cómo va tu mes, en lugar de un cuaderno que solo te dice quién viene.
Una contabilidad con la que Hacienda pueda trabajar
Rara vez se impone un TPV concreto, pero Hacienda sí exige registros claros: cada transacción anotada de forma completa y conservada durante el plazo legal. Para un salón de uñas que encadena servicios cortos, eso se convierte enseguida en decenas de líneas al día que tienen que cuadrar.
El software se encarga de ese cálculo. Servicios y ventas de producto se registran con el tipo de IVA que les corresponde, aplicado por ticket y desglosado por separado. Cuando toca presentar la declaración, no acabas frente a una caja llena de papeles.
Para tu asesoría, lo que cuenta es la exportación. Salonnare genera una exportación que cargas en tu programa de contabilidad. Fíjate en el matiz: es una exportación que importas tú, no una conexión en vivo que sincroniza de forma continua. Comprueba además qué requisitos de software de facturación aplican a tu actividad y a tu país.
En qué fijarte: tu margen y tus huecos vacíos

Al elegir un software de TPV, empieza por tu margen. Muchas plataformas de reservas cobran un porcentaje por cita. En un salón de uñas, que vive del volumen y de servicios relativamente cortos, eso pesa mucho: cuanto mejor va el mes, más cedes. Una cuota mensual fija le da la vuelta, porque sabes de antemano exactamente lo que pagas.
El segundo coste son los no-shows. Dos cosas ayudan de forma notable: los recordatorios automáticos por correo y WhatsApp, y un anticipo al reservar. Ese anticipo se cobra con métodos locales como iDEAL y Mollie, o mediante Stripe, y llega a tu propia cuenta bancaria - no a una cuenta intermedia de la plataforma. Si aun así alguien no aparece, el anticipo cubre parte del hueco en tu jornada.
Por último, mira quién puede ver qué. Con permisos por empleada das acceso a la agenda a una aprendiza sin dejar a la vista tus cifras de facturación ni las notas sensibles de clientas. Puedes probarlo todo con calma empezando gratis.
Las notas de salud van en una caja fuerte aparte
Las manicuristas registran datos de salud más a menudo de lo que creen. Una nota sobre un hongo en la uña, una alergia a los acrilatos, diabetes o un embarazo entra dentro del artículo 9 del RGPD: categorías especiales de datos personales que exigen un nivel de protección mayor que un número de teléfono.
En Salonnare esas notas no están, por tanto, entre las notas normales de clientas, sino en una caja fuerte cifrada aparte. El contenido se almacena cifrado, solo acceden las empleadas con ese permiso explícito y cada consulta queda registrada. El resto de tu gestión de clientes sigue disponible para tu equipo como siempre. Tus datos se alojan en servidores dentro de la Unión Europea.
Si quieres profundizar, nuestra guía sobre software de ficha de cliente detalla qué puedes registrar y qué no.
Cómo empezar sin inversión inicial
Un software nuevo no tiene por qué ser un proyecto de meses. Empiezas en el plan gratuito: €0 al mes de forma permanente para una empleada y 50 reservas al mes. Suficiente para configurar tus servicios, tus precios y tu agenda, y trabajar con ello unas semanas antes de decidir nada.
El cambio en sí es trabajo acotado. Cargas tu lista de clientas actual desde un archivo CSV, exportado de Excel o de tu sistema actual. Después preparas tus servicios y precios y activas la reserva online en tu propia web y a través de Google, para que las citas entren directamente en la agenda.
No necesitas hardware de caja caro. Salonnare funciona en el navegador y como aplicación en el móvil, así que cobras en el portátil o la tableta que ya tienes. También al elegir un TPV eso supone un ahorro real en tus costes de arranque.
Si tu salón crece, pasas a Starter por €29 al mes o Pro por €59 al mes, siempre sin comisión por reserva. Salonnare está disponible en cinco idiomas y entras con tu cuenta de Google, Microsoft, Apple o Facebook. Para una visión más amplia de lo que aporta a tu oficio, echa un vistazo a software para manicura.
¿Lista para digitalizar tu salón de uñas?
Empieza gratis con Salonnare en https://salonnare.com/es/free: €0 al mes para una empleada y 50 reservas, sin comisión por reserva. Tus anticipos y tus cobros llegan a tu propia cuenta bancaria.
Empezar gratisPreguntas frecuentes sobre el TPV para salones de uñas
¿Cuánto cuesta al mes un TPV para un salón de uñas?
Varía mucho según el proveedor y las funciones. Salonnare trabaja con tres niveles fijos: un plan gratuito permanente de €0 al mes (una empleada, 50 reservas al mes), Starter por €29 al mes y Pro por €59 al mes. No se añade comisión por reserva, así que tu coste mensual no sube con tu facturación.
¿Es obligatorio un TPV para una manicurista?
Normalmente no se impone un sistema concreto, pero Hacienda sí exige registros completos: cada transacción anotada íntegramente y conservada durante el plazo legal. Llevarlo a mano es posible, pero es lento y propenso a errores. Comprueba además qué requisitos de software de facturación aplican en tu país.
¿Puedo importar mi lista de clientas actual?
Sí. Cargas tus clientas existentes desde un archivo CSV exportado de Excel o de tu sistema actual. Así no tienes que teclear cada ficha al cambiar y puedes empezar de inmediato con confirmaciones y recordatorios.
¿Funciona el TPV en un iPad o una tableta Android?
Sí. Salonnare funciona en el navegador y además está disponible como aplicación, así que entras desde cualquier dispositivo con conexión a internet: iPad, tableta Android, portátil o móvil. Puedes cobrar en la propia mesa de trabajo o consultar la agenda fuera del salón.
¿Cómo ayuda el software de caja contra los no-shows?
De dos maneras. Los recordatorios automáticos por correo y WhatsApp reducen la probabilidad de que una clienta simplemente lo olvide. Además puedes exigir un anticipo al reservar mediante iDEAL, Mollie o Stripe. Ese anticipo llega a tu propia cuenta y cubre parte de la pérdida si alguien no aparece.
¿Tengo que comprar hardware especial para un TPV online?
No. El software funciona en dispositivos que probablemente ya tienes: portátil, tableta o móvil. Eso reduce bastante los costes de arranque. Los tickets se envían en formato digital por correo, algo más que suficiente para la mayoría de salones de uñas.

